Recargando con plomo en el 9 Parabellum

Recargando con plomo en el 9 Parabellum
Por Manuel Seco

Nunca he tenido un arma para el 9 Parabellum, creo que son varios los factores para ello, primero, soy mas revolvero que pistolero, o sea me gustan más los revólveres, otro detalle y no menor, antes de pensar siquiera en comprar una pistola en 9 mm compré una en 45 ACP, puf, era algo que me venía haciendo ilusión hacía tiempo, una mañana me llama un armero amigo y me pregunta si me sigue interesando una 45, claro le contesto, bueno, podés venir a tal hora por casa, me traen una para vender?, fui, resultó ser una Colt 1911 A-1 civil, a estrenar, un sueño, claro, me la compré, conseguí unas cajitas de munición y en cuanto pude me fui al club a probarla, coloqué cinco tiros en el cargador, gordonas, lindas las petisas, después de esos cinco primeros tiros tenía dos cosas claras, ésa era MI pistola y ése el calibre que quería para ella, o sea ni miraba a las vecinas.  Pero esta es una historia sobre el 9 Parabellum así que volvamos a ella y disculpen mi digresión.

Una tarde de verano estaba fundiendo en el parrillero del fondo de casa cuando me viene a visitar Luis, justamente uno de los moldes que estaba usando era el único que tenía para el 9 Para, un RCBS con punta en cono truncado de 124 grains.

 

Este era el único molde como ya les dije y las puntas salían a poco más de .356″, que en teoría era perfecto para el 9 Parabellum que usa puntas encamisadas de .355″. Si bien la forma no es de las habituales, (normalmente se ven con punta round nose), es lo que había podido conseguir, como decía el amigo, es lo que hay valor. A Luis le gustaba ayudarme a fundir y yo lo dejaba, después separaba las que había fundido, se las engrasaba y se las daba, no era la primera vez que usaba esas puntas para recargar sus armas en 9 Para, tenía varias, una de ellas una Browning Belga, me comentaba que con punta encamisadas lograba buenos grupos, pero con plomo se abrían demasiado, no sabía por qué.
Yo tampoco sabía el porqué, era nuevo en ese calibre, así que le sugerí que midiera el caño a ver cuánto tenía a fondo de estrías, ¿te parece?, me pregunta, ¿y qué podés perder?, a lo mejor encontrás la respuesta con eso, bueno, se fue temprano, a las horas me llama, había ido hasta el taller de un tornero amigo y midieron el caño, sorpresa .359″ a fondo de estrías!!
Con razón no pegaba, la punta “bailaba” en las estrías, eso no explica como agrupaba con munición encamisada con puntas a .355″, pero el tema mío era el plomo.

Recordé que tenía un molde Lyman prestado de 38 Special, punta RN de 145 grains, me quedaban algunas puntas fundidas así que las medí, .359″, podrían funcionar en la 9 para, el peso no era exagerado, el diámetro era otra cosa, lo llamé y le planteé la situación, al otro día estaba en casa, le tenía un lotecito pronto, se las llevó con un brillito en los ojos, no volví a saber nada hasta la mañana siguiente, me llamaba desde el club, casi eufórico, había cargado con esas puntas y probado la pistola, agrupaba y muy bien según sus palabras, a ver cuando podía pasar para fundir algunas más.

Ésta es una fotito de la punta Lyman RN de 145 grains, como verán tiene dos ranuras de engrase pero ninguna de crimp, la superior es la de forzamiento y es la que aprovecho en el 9  para realizar el crimp.

 

 

Me quedó picando el bichito de la curiosidad, quería hacer unas recargas con las dos puntas que ahora tenía para el 9 Para y ver como se comportaban, había un inconveniente grande, no tenía dados, en plaza no había, comenté con alguna gente amiga el tema y a los días Pedro se me aparece con una cajita de dados RCBS en calibre 9 Para, usados pero no parecían, precio razonable, me los quedé, conseguí algunas vainas nuevas, MRP brasileras, algo de munición factory y un lote de vainas usadas principalmente de origen norteamericano, la mayoría Remington, podía empezar a jugar.

Buscando información

Pólvoras tenía, algo de Bullseye pero poco, Ba-10 y A-1 de Vectan, y mas de media lata de BA-9 que había comprado hacía tiempo por sugerencia de otro amigo que cargaba el 44 Magnum con esa pólvora, yo probé y no me gustó, (otro día les cuento por qué), pero en las tablas de Vectan aparecía para el 9 Para, es más, decían que había sido especialmente desarrollada para ese calibre, maravilla, quería probar todo eso.

Datos de tabla de recarga de pólvoras Vectan

Punta de plomo Lyman 125 grains
BA-10, máximo de 2,3 grains para una velocidad de 885 p/s
A-1, máximo de 3,4 grains para una velocidad de 1017 p/s
BA-9, máximo de 4,3 grains para una velocidad de 1082 p/s

Puntas encamisadas de 147 grains
Todas con pólvora SP2, de esa pólvora no tenía ni podía conseguir, un pequeño problemita.

Proceso de recarga

A ver, tenía pólvora, puntas, vainas, fulminantes Remington Standard y un problema con la dosificación de la polvorera, una RCBS con orificio grande que no me permitía dosificar menos de 3 grains de BA-10, por suerte tenía otra dosificadora de pólvora, la Little Dandy también de RCBS, manual, con rotores intercambiables, pero el rotor más pequeño me dosificaba 2,6 grains de BA-10, estudiando las tablas nuevamente veo que la carga de 2,3 grains trabaja con unas presiones de 29.000 libras, un 20% por debajo del máximo del cartucho que es de 35.000 libras, si aumento la carga un 10% en teoría las presiones subirían un 20%, o sea que estaría dentro de los límites, la punta que voy a usar no es la misma que usaron en las pruebas, ni la vaina ni el fulminante, igual pienso que podría detectar síntomas de exceso de presión, me decido a probar con ésta carga de pólvora de 2,6 grains y con el rotor siguiente que me dosifica 2,9 grains, (más adelante el amigo Honorio me dio un dosificador chico micrométrico para la polvorera RCBS, mandé hacer el cilindro a la medida para éste dosificador y entonces pude llegar a un mínimo de 1,0 grain en BA-10, una maravilla, gracias Honorio).

Las vainas MRP eran notoriamente de paredes más gruesas que las Remington usadas que tenía, cuando intenté introducir una punta de 145 grains recalibrada a .358″, parecía una foto mía, pura panza, así que las recalibré a .356″ para evitarme problemas, (más adelante usando las vainas Remington hice unas cargas con A-1 y puntas de 145 grains recalibradas a .358″ que quedaron bastante decentes, los datos de esas pruebas las voy a incluir en las tablas también así no los lleno de datos medio desconectados).

Fulminantes Remington Standard para las primeras recargas como ya dijimos, y Winchester Standard para las segundas, igual los voy a diferenciar en las mismas.

Ahora voy a tocar dos temas que me parecen importantes ya que es el primer cartucho para pistola que trato y algunas cositas son distintas a recargar para un revólver.
El primero es el crimp, algunos compañeros han llegado a decirme que el 9 no lleva crimp, sí lleva, la confusión supongo yo proviene de que el crimp que se realiza en la mayoría de los cartuchos para pistola es el taper crimp, que no dobla la vaina el la boca para introducirla en la ranura de crimp como hace el roll crimp. A ver si me explico, para alinear la vaina en cualquier recámara necesitamos que esta contacte en dos puntos distintos (mas que puntos son círculos debido a la forma de las vainas), en los revólveres habitualmente tenemos la pestaña o reborde que es donde apoya, la parte delantera sobre el cilindro y la trasera en el frame o armazón del revólver, en la mayoría de las pistolas las vainas no tienen reborde por lo que deben asentar en el borde delantero de la misma dentro de la recámara y en el culote contra el cerrojo del arma.

El taper crimp es un crimp cónico, si ustedes cortaran un dado para hacer este tipo de crimp verían que partiendo del diámetro externo de la vaina se vá cerrando progresivamente, por lo tanto nos permite apretar el borde de la vaina sobre la punta sin doblarlo, esto significa que no podemos usar este tipo de crimp en una ranura, tiene que tener el macizo de la punta que lo soporte, en casos extremos he visto realizar este crimp de forma excesiva, lo que conlleva a que la vaina se introduzca en el plomo del proyectil por lo que tiene el mismo diámetro que éste, ocasionando en la mayoría de los casos fallos de ignición del fulminante puesto que el apoyo de la vaina no se realiza donde debe sino mas adelante y la aguja percutora no llega a “picar” el fulminante con la fuerza suficiente para provocar la ignición del mismo, claro que no llega, si le queda a una cuadra de distancia.

Otro punto que normalmente genera dudas es el largo del cartucho terminado.  Éste largo viene determinado por la forma de la punta que estamos empleando y es distinto para cada una de ellas, en plomo habitualmente tenemos en puntas para pistolas unos diseños que permiten efectuar el crimp sobre el macizo de la punta, es conveniente siempre dejar un pequeño extremo de punta sobresaliendo (entre 0,5 a 1 mm) para no doblar la vaina, éste macizo en las puntas que yo he visto puede tener entre 1 y 3 milímetros de longitud, si dejamos la punta más hacia fuera con igual carga de pólvora tendremos menores presiones de trabajo y una consiguiente disminución de la velocidad del proyectil, también puede ocurrir que el cartucho así armado no alimente correctamente, ya sea porque no excede los largos que admite el cargador o porque el plomo “clave” en las estrías del arma, hay muchas pistolas que tienen el comienzo del estriado nada más terminar la recámara.
Mi consejo en líneas generales es que dejen que sobresalga entre 0,5 a 1 mm únicamente de plomo sobre el borde de la vaina, si quieren saber cuál es largo máximo que admite su arma, preparen una vaina sin fulminante ni pólvora, sólo con la punta y un crimp muy ligero, que únicamente cierre el “acampanado” que hacemos en la vaina para introducir la punta, después coloquen manualmente el cartucho en la recámara con la corredera trabada en su posición abierta, liberen la corredera y déjenla correr libremente, comprueben que cerró totalmente, realicen la apertura manual de la misma con cuidado y extraigan el cartucho, midan el mismo y réstenle entre 0,5 y 1 mm al largo obtenido, ése es el largo máximo para ese proyectil en su arma, un paso más y conveniente sería armar otro también sin pólvora ni fulminante y ver si entra en el cargador y comprobar que las estrías no marquen el plomo al recamarar el mismo, en caso de que toque en las estrias o no entre en el cargador vayan introduciendo el proyectil de a poco en la vaina (unos 0,5 mm por vez) y sigan probando hasta que no toque estrías y quepa en el cargador, las dos cosas a la vez claro, por más que entre en el cargador si toca estrías va a levantar presiones excesivas y probablemente forme un anillo de plomo en las mismas, condición molesta y hasta peligrosa.

Después de ésta  (un tanto extensa por cierto) exposición, vayamos a las pruebas realizadas, tengo que agradecer a los amigos Alejandro y Pedro que prestaron sus armas para las mismas, las dos con caños de 5″ de largo y una de ellas con caño de .358″ donde realicé las pruebas con A-1 de la punta de 145 grains trafilada a dicho diámetro.

Pruebas con puntas de 124 grains

Todas las recargas disparadas en un arma con 5″ de caño, vainas MRP y fulminante Remington Standard.  Punta RCBS de 124 grains, tronco cónica armadas a 26,5 mm, todas las velocidades expresadas en pies/segundo y los pesos de pólvora en grains.
Antes de la prueba de las recargas realizamos unos disparos con munición factory  CBC, con punta FMJ o totalmente encamisada de 124 grains de peso, midió 1.021 p/s de velocidad promedio con la misma arma de la prueba.

Pruebas con puntas de 145 grains

Las cargadas con A-1 en vaina Remington, fulminante Winchester Standard, un diámetro de punta de .358″ y un largo terminado de 28,2 mm.
Las cargadas con BA-9 en vaina MRP, fulminante Remington Standard, un diámetro de punta de .356″ y el mismo largo terminado 28,2 mm.

Comentarios: Con estas puntas pesadas el tiro es menos violento que con las livianas de 124 grains, el arma en lugar de golpear, empuja en la mano, la mejor precisión con las recargas de 3,9 y 4,1 grains de BA-9, si bien con A-1 no fueron malas, el quemado de la pólvora debido a lo desparejo de los granos hace que las velocidades sean muy desparejas.


Resumiendo: Un calibre a veces algo problemático, debido sobre todo al pequeño tamaño de la vaina, a su también pequeña capacidad interior lo que hace que distintas marcas de vainas tengan capacidades interiores muy distintas, también que la punta de plomo no es lo que vistió en su estreno, fue desarrollado para un fin muy específico, cartucho de uso militar, igualmente la precisión es más que aceptable.

Después vinieron otras recargas, otros aprendizajes y otras experiencias, pero eso en la próxima historia si les parece bien.